La IA dejó de ser novedad: 4 hallazgos de la OCDE (y lo que significan para tu organización)

2025 fue el año en que la IA generativa dejó de ser experimento y se volvió hábito. La OCDE lo pone en números: más de 1 de cada 3 personas en sus países miembros ya la usa, según un boletín elaborado con datos de su base de datos sobre acceso y uso de las TIC. Y aquí viene lo importante: cuando una tecnología deja de ser novedad, se convierte en el nuevo normal. Pero si la IA es el cotidiano, ¿qué pasa con quienes no la usan?

El cambio real no es tecnológico: es de hábito

El dato que más me sorprende no es el porcentaje, sino la velocidad. En solo un año, la IA se posicionó como un asistente virtual que igual te corrige un correo, te arma una minuta o te traduce un texto.

En educación el salto es brutal: 75% de estudiantes de 16+ dicen usar IA generativa. Y en el mundo laboral, 41.1% de personas empleadas la usan (vs. 36.7% de personas desempleadas). Traducción: la IA ya está jugando un rol en productividad… y en empleabilidad.

Lo que me preocupa no es que la gente la use, sino que muchas organizaciones todavía actúan como si no existiera.

La brecha inesperada: la edad pesa mucho más que el género (aunque exclusiones se van sumando)

Aquí la OCDE rompe un cliché: la brecha de género en uso es relativamente pequeña (4.2 puntos), pero la brecha por edad es un muro: 53.6 puntos.

Esto importa por dos razones: las estrategias de adopción suelen asumir que “todo mundo se adapta” y si algo sabemos del cambio es que esa frase no es cierta y en segundo lugar, cuando la adopción se vuelve desigual, también lo son las oportunidades. Si nadie interviene, no es que “se vayan a quedar atrás”: las estamos dejando atrás.

Ojo: la educación e ingresos también pesan (~21 puntos de brecha cada uno). Esto no es un detalle estadístico: es la receta para un nuevo tipo de exclusión digital. 

Las empresas despertaron… pero no todas al mismo ritmo

En 2025 muchas empresas dejaron de “explorar” y empezaron a implementar: adopción de IA pasó de 8.7% (2023) a 20.2% (2025).

Gran parte del impulso vino por una razón muy simple: la IA se “consumerizó” (¿no tienen la impresión que ya hasta el desayuno tiene su propia IA?). No necesitas crear un laboratorio para usar herramientas tipo copilotos o modelos de lenguaje en tareas comunes. Eso bajó la barrera… pero también aumentó el riesgo de implementar sin gobernanza.

Aquí está la lectura crítica para el sur global: no es “IA sí / IA no”, es “quién puede pagarla y quién no”. La OCDE revela que 52% de empresas grandes ya integraron IA, versus solo un 17.4% de empresas pequeñas. Esto empuja una dinámica peligrosa: las empresas grandes ganan productividad y eficiencia, las pequeñas compiten con una mano atada. 

Este dato además hay que leerlo desde la escala, cuando decimos las pymes también podríamos estar diciendo las pequeñas economías del mundo, así como queremos que el valor generado por las IAs permee todas las empresas también debemos activar que las economías pequeñas para que perciban esas ganancias.

La IA se metió donde “no vivía”: construcción y restaurantes

Este es uno de mis hallazgos favoritos porque destruye el mito de que la IA es solo para tecnología.

En hotelería y restauración el uso creció 62.5%. En construcción, 59.1%.
¿Por qué importa? Porque esos sectores concentran mucho empleo operativo, contratación temporal, subcontratación, turnos, riesgos físicos… y también relaciones de poder.

Cuando la IA entra ahí, no solo optimiza procesos: reordena decisiones (quién trabaja, quién asciende, quién recibe horas, quién “sale caro”, quién “no rinde”). Y si no se gobierna bien, tiene implicaciones reales en la discriminación y el riesgo psicosocial.

Mi lectura (y aquí es donde entra Clave)

Estos datos no son solo curiosos. Es un mapa de riesgos y oportunidades. Si en tu organización la IA ya está en uso (aunque nadie la haya “aprobado”), necesitas tres cosas, en este orden:

1) Visibilidad: ¿dónde se está usando y para qué? (sí, también “en secreto”)
2) Reglas simples: qué se puede, qué no, y qué requiere autorización (privacidad, datos sensibles, decisiones laborales)
3) Capacidades: fortalecimiento de capacidades práctica por rol y con una perspectiva interseccional (no un curso genérico que nadie aplica)

Y si además trabajas temas de inclusión, cumplimiento o cultura: este es el momento de evitar que la IA se vuelva otra máquina para ampliar brechas (edad, ingresos, educación… y, sí, también género, aunque aquí parezca menor). En Clave Igualdad trabajamos justo esta intersección: género + trabajo + adopción ética de IA, con enfoque aplicado. No vendemos “transformación digital” en abstracto: ayudamos a organizaciones a usar IA sin romper confianza, sin abrir riesgos legales y sin reforzar desigualdades. ¿Trabajamos juntas?


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